sábado, 8 de octubre de 2011

Viaje a Italia

7 días de andar de un lado para otro; comer pizza, pasta y gelatos y disfrutar de tiempo libre con los amigos dan para mucho. Los grandes momentos de este viaje así como los distintos lugares visitados no serán fáciles de olvidar y muy posiblemente comenzarán a verse por clase las sudaderas de Universita Firenze o las camisetas de la estrella de Converse o Ciao Bella entre otras.



Roma fue, para mí, la mejor parte. Es cierto que no dimos unas buenas palizas de andar para llegar a todos los sitios, pero el cruzar una esquina y encontrarse con una macroescultura en mitad de la calle le da un encanto turístico sin límites.

Baldaquino de la Iglesia de San Pedro (Vaticano). Esta estructura tiene 30 metros de alto desde su base hasta la punta de la cruz que la corona.





















Comenzamos con un paseo nocturno en el que pudimos ver parte de los monumentos más importantes bajo la magia de la noche. La Fontana di Trevi, la Piazza Navona o el Panteón fueron algunos de los lugares visitados por todos. Después nos dividimos en dos grupos, los que volvían en bus y los que volvían a pie, y los que decidieron seguir con la ruta pudieron rematar la noche con el Castel de Sant'Angelo y el Vaticano.

El segundo día lo dedicamos a conocer Roma, destacando la visita al Coliseo como icono de la cuidad. El tercer día completamos nuestra estancia allí con la visita a los museos del Vaticano y la basílica de San Pedro y toda la tarde libre.


 






Florencia tampoco se quedo atrás. Como ciudad fue la más bonita de las tres que visitamos y pudimos disfrutar de muchos ratos libres debido a que no había tantas cosas para ver como en Roma. Es recomendable visitar la heladería "Festival del Gelato", donde la variedad de sabores y se mezcla con la calidad de los famosos helados italianos. En esta ciudad visitamos il Duomo, el puente Veccio o al David de Miguel Ángel.





Venecia, por último, también tiene su encanto. Los canales y puentes hacen de ella una ciudad única en la que los autobuses son barcos y los paseos en góndola se han convertido en todo un tópico. Las laberínticas y estrechas calles hacen destacar a los viejos edificios y no suponen un problema ya que los lugares más importantes están muy bien señalizados. Las máscaras de carnaval son una gran atracción turística ya que muy pocos se van sin una.





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